Cariño: Llego tarde a cenar, voy a matar a Mr Hyde
8:00pm
Ese fue el mensaje que dejo escrito en una nota sobre la mesa del comedor. Era obvio que había regresado a casa hacía un rato y volvió a salir.
“Matar a Mr. Hyde”. Tenía sentido aquello aunque no lo pareciera. Cuando en sus buenos momentos se mostraba como una persona comprensiva, amable, y a veces cariñosa (a su modo) no había forma de creer que dentro de él habitaba una especie de diablillo que castigaba su cerebro con mil y un inexistencias. Era como si su estado natural era carecer de un estado natural. No sé si puedo explicarlo en toda su dimensión pero lo que si tengo por segura es que estoy harta de eso.
¿Cómo no estarlo? Ya no sé cuando un día excelente se tornará en un agrio episodio el cual arrastra a todo lo demás al merecido olvido. Permanecer en un estado de tensión constante no es mi idea de estar en un sitio saludable. Si, me preocupa, por su puesto, sin embargo: ¿Cómo solucionarlo? Un golpe en la cabeza no ayudaría, pero sería un alivio momentáneo para mi.
¿A dónde habrá ido? Las salidas fáciles no son siempre las óptimas y sea cual sea lo que esté haciendo seguramente será una de esas ocasiones en las que de momento todo parece estar bien, arreglado, disponible y con el espacio suficiente para propiciar buenas condiciones y otras cosas. Pero no. No será así, la constante es la inconstancia.
10:32 pm
No regresa. Ni para preocuparse. Recuerdo aquella vez en que se fue para siempre (durante 30 minutos), momento que aproveché para terminar ese libro tan interesante que me ocupaba.
1:42am
Es la hora en el reloj lo primero que veo al despertar. Pensé que al hacerlo estaría ya aquí, o en la cocina calentándose la cena. No creo que sea una buena idea llamar, no tiene caso iniciar una discusión que bien puedo dar inicio aquí mismo.
6:10am
Meto dentro del bolso los documentos del seguro de tal forma que estos terminan siendo una borla de papel de china. Quien llamó avisándome que fuera al hospital no me dejo claro si se trata de él pero las señas que me dio coinciden, además ¿Cómo pudo tener el número de casa? Si, es él y ahora está en un grave problema y no precisamente de salud.
7:24am
Me dicen que ya puedo pasar a verlo, antes me dieron sus cosas que cargaba. Sigue en recuperación. Su camisa manchada de sangre esta endurecida, con olor a calle, smog, cigarro.
En su cartera encuentro otra nota del mismo block donde escribió la anterior:
“Cariño: ojalá puedas ver esto antes que a mi. Lo hice, lo maté.”
Entro en el cuarto y ahí está. La cabeza vendada. Es su rostro pero está tan hinchado que apenas puedo ver sus ojos entre abiertos.
-¡Pero mírate! ¿Qué pasó contigo? -Pregunto, pero es su respuesta lo que me terminó por confirmar que, en efecto, lo mató.
-¿Quién es usted?




