La tumba del pardo

Sesión número cuatro

Posted in Letras by Morfo on September 4th, 2010

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Hay guerras que se pierden aún cuando no se sabe que se ha participado en ellas. A veces la fotografía de nuestro rostro comienza resquebrajarse de sus márgenes y sólo nos damos cuanta cuando ya el papel es un mosaico fragmentado de ilusiones.
También hay veces que se es un arma cargada, explosiva, hiriente, que mutila, que aplasta los sentidos que se alimentan de la caricias, de la palabra precisa.

Los papeles, las hojas de los libros, el viento que ambienta en paseo sobre las calles calcinadas, la mesa del cenicero vacío, el papalote que vuela con grilletes de manos infantiles, los pasos cuando te acercas y te vas, los todos, los nadas; el brillo de las uñas furtivas, el set eléctrico de la canción universal.
El relámpago del silencio ante la idea que surgió de repente, el luto por el otro silencio, el que anuncia la ausencia. Las penas compartidas, las indignaciones generacionales; el sol que todo lo ve, la inversión en el pasado y el asesinato del futuro. Nada que fueron esquirlas, el resto que fueron enjambre de flores dispersas…
Las guerras internas perdidas, vestidas con un short azul y zapatos negros, infantiles, agujetas desatadas, una silla amarilla y el arma sobre el ropero de un cuarto oscuro. El perdón a destiempo, los daños asimilados como la piel que nos cubre. Y de pronto has superado barreras, has escalado las montañas que no veías por estar a rastras por el suelo, reptando, lamiendo los restos de las rocas.
Era algo natural que perdieras el camino si apenas levantaste la mirada.

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