La tumba del pardo

De lo difícil…

Posted in Letras by Morfo on January 12th, 2010

No fue difícil encontrarte. Gritabas consignas a contraviento;
tu voz era la única sin escucharse.

Tampoco fue difícil verte. Mirabas al sol
cuando el resto examinaba los granos de la arena

La realidad vista desde un starbucks

Posted in Letras by Morfo on November 16th, 2009

Una persona toma café a sorbos, cortos y escandalosos. Alguien más deja enfriar su taza de té sin que le preocupe la pérdida de sabor. Alguien más, ensimismado en el quehacer ajeno, no logra concentrar su actividad. Uno más peleando un espacio inexistente en la mesa que su computadora ocupa a plenitud. Un centímetro más y su vaso de cartón tendrá por fin una base estable.
Los altos ventanales seccionados por columnas de aluminio cada dos metros dan la impresión de ser una jaula donde una parvada de canarios amaestrados esperan que llueva alpiste fuera, en la calle, para salir al fin.
La música ambiental, ejecutada por algún mediano jazzista que quizás terminó sus días en un asilo de artistas, insiste en en reverberar al interior de un sueño malhabido que despierta al intenso y quemado sabor a café de tercera. Es posible que ni en un cine se logre tal silencio e indiferencia por el otro en un sitio como este aunque las excepciones son siempre molestas, inadvertidas, cursis y ridículas.

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Un cuaderno de notas

Posted in Foto,Letras by Morfo on October 14th, 2009

Hay mucho material que se ha quedado a la postre en la fila de lecturas, saboreando al borde de la mezquindad “Cuentos policiacos latinoamericanos” pero determinado a terminarlo pronto que ya he comenzado una novelita que pinta muy interesante pues cuenta con: un trabajo en silicon valley, intriga y todos los ingredientes perfectos para el drama.
Los días próximos serán igualmente interesantes. Nuevos proyectos, retos con otras variantes, cosas buenas en general que tensan y emocionan. Desconozco si existe la expresión “escribir de nervios”. Pero bueno, algo así pasa.
Y para paliar esos nervios nada mejor que escribir sobre un moleskine :P chulada de artifundios. Nunca mi fea letra, mis horrendos trazos, se han visto agraciados por la finura de un insignificante cuadernito. cuando logré hacer algo así será un gran día.
Tengo algunos rollos para mi cámara análoga que promete buenas cosas.

La foto de abajo corresponde a una clase de pintura (de la cual no soy partícipe). Impresionante por demás.

Oleo

¿Dónde están las llaves?

Posted in Foto,Letras by Morfo on September 20th, 2009

Siempre era lo mismo. La mañana y su cielo azul se vieron contaminadas con la grisácea nube de la malidicencias, empujones y reproches por ubicar las llaves.
Debajo de la cama, encima del ropero, dentro del abrigo, abajo de la mesa. Entre más se acercaba la aguja indicando las ocho de la mañana más en lo profundo del misterio se hundían las otrora tintineantes.

El trato inicial era dejarlas donde correspondían, en el pequeño perchero diseñado para ese propósito; el primer y único inciso de esa reglamentación era que: en caso de que las llaves no ocupasen su lugar correspondiente y de no estar siendo usadas, el último que les haya dado uso respondería por su paredero.
Ante la innegable sabiduría salomónica del edicto hogareño sólo se podía esperar la anárquica ruptura del pacto establecido a la menor oportunidad.

-Por estar poniéndote atención con tus cosas no recuerdo si yo las usé anoche. -dijo ella al momento en que decoraba sus ojos con la complicidad de un rímel innecesario pero condescenciente.

-¿Mis cosas? ¡Mas bien yo con las tuyas! Deben estar por aquí -dijo él mientras revolvía un montón de periódicos que nunca se leyeron-, anoche las dejé aquí al regresar de la tienda y ya no están.

-Cómo siempre… -dijo ella más para sí pero con el volumen adecuado para transmitir el mensaje.

-Si, si, como siempre. No veo que tu hagas nada, sigues ahí frente al espejo; te tengo noticias, las llaves no están debajo de todo ese maquillaje.

Como un par de cervatillos que presintieran el inicio de un terremoto, dejaron que su quietud invadiera de silencio lo que hacía unos momentos era caos. Él, arrepentido ipso facto, comenzó a montar una obra increíble en la que el personaje principal buscaba un cubo de hielo en el desierto mientras una tormenta de arena a sus espaldas comenzaba a tomar una fuerza incontenible.

Pero el sonido a su espalda era el cierre de las tapitas de algún cosmético, luego el cierre de un bolso que parecía encerrar un cadáver, y el andar de unos tacones que asemejaban al martilleo con el que se estilaba cerrar los féretros.
Él seguía en el segundo acto de la obra; esconderse en la recámara, removiendo lo que a sus ojos eran sábanas pero que en su mente no era más que su estupidez.

A lo lejos escuchó el inequivoco tañer de las campanas para ese llamado a misa nombrado: “¡qué bueno que las hallaste!”. Sin embargo detuvo en seco su carrera en busca de la salvación filial cuando vió los últimos instantes en que la puerta era cerrada por fuera y asegurada fuertemente con llave.
Llaves.

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Esta vida no tiene risas grabadas

Posted in Foto,Letras by Morfo on September 20th, 2009

Desde aquella vez en que en Natural Born Killers, en las escena en que Juliet Louis es acosada por por su padre y al fondo se escucha el eco de las risas como si este fuese un sitcom, no me he quitado la impresión de que algo o alguien se ríe ante las gracejadas de nuestros tropiezos.
Que sí son graciosos, claro, si estuviesemos en zapatos ajenos.

Pero no.

Chanul

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Voyeour

Posted in Foto,Letras by Morfo on September 19th, 2009

Refugiado en el rincón del sillón, mis ojos atentos por encima de la máscara de un libro abierto trataban de ubicar en la pared el origen del escándalo metálico que anunciaba el vencimiento de la garantía de los resortes de esa cama tan vieja como sus ocupantes.
El repentino silencio me hizo pensar dos cosas igual de plausibles que la impotencia de no ver a través de las paredes: que alguno de esos corazones había dejado de funcionar o que aquellos estaban atentos al pervertido silencio de un vecino habitualmente ruidoso.

El corazón de Conrad salió de las tinieblas para verse envuelto en una nube de efluvios ácidos que amenazaban con borrar su foto de la cubierta de el libro. Enmudeció al igual que yo, las letras se disolvían cómo la lluvia negra de unos ojos atormentados de pasado.

Voyeour

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Blanco y Negro

Posted in Foto,Letras by Morfo on September 18th, 2009

No era sencillo determinar si una película a color favorecía la sombra de la enorme cicatriz que embellecía el largo cuello desnudo que ostentaba, creando un efecto de opulencia y miseria ubicua, el collar de brillantes a modelar.

No hacía mucho que ella había obtenido esa marca en su cuerpo. Un pleito de enamorados, habitual entre las modelos que cargaban con patanes vividores que servían, así como ellas, para un sólo propósito muy claro; a diferencia de ellas los patanes no sabían que la sesión se terminaba cuando la ropa volvía a su sitio.

Ahora era difícil continuar con esa profesión que depende de la tersura de la piel para lograr una foto memorable o, en este caso, apenas vendible. El maquillaje no hacía mucho para reducir el relieve de la carne que conjuntaba aquel lienzo tazajeado por la pasión irredenta de algún despechado. Sus ojos, con forma y casi del mismo color  de la avellana, miraban con determinación, con una especie de “esto no ha acabado para mi” que causaba cierta pena en aquellos asistentes que presenciaban el ocaso. La luz tampoco ayudaba mucho y poner diversas fuentes de esta no lograba el reflejo que una joya debe lucir en una foto tan simple. Todos sabíamos que ni la luz ni las joyas eran un problema, ni la cámara, ni la película, ni las cortinas negras de terciopelo. A sabiendas, tampoco nadie era capaz de resaltar lo obvio. “Más maquillaje“, dijo una voz anónima que trató de desviar la atención y de pasada, aplicarle más de ese polvo blanco sobre la cara, la frente, para luego caer inevitablemente en ese cuello mancillado.

La sesión se prolongó. El maquillaje se acumulaba capa tras capa. Al terminar, una especie de  mimo entristecido embellecida con un collar logró que la película a color se compadeciera del objeto expuesto y cedió para dejar que el blanco y los tonos de negro salvaran el poco orgullo que restaba en el estudio.

Kupalniki

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