La tumba del pardo

Carambola y remendos

Posted in Pardeadas by Morfo on September 3rd, 2010

(o cómo mutilar la física con comparaciones simplistas)

Leyendo La Jornada de súbito me encuentro formulando preguntas que encajan en categorías desconocidas para el conocimiento humano.

Bien, es cierto que han sido las leyes de la física lo que nos ha puesto en el lugar que hoy ocupamos, no hay duda sobre ello y a tono por el héroe del día, Hawking; pero no dejan de ser odiosas algunas consecuencias de la física que cualquier profano puede tachar como auténticas maldiciones.

En Tamaulipas mueren setenta y dos personas a manos de un grupo de asesinos, los restos mortales de estos son trasladados a la capital del país (pues nuestro centralismo al parecer abarca hasta en las artes de la necrofilia) y en el proceso el vehículo pesado rentado para tan penosa labor causa heridas a una joven de veinte años al grado de amputarle una de sus piernas.
No dejo de pensar en la teoría del caos de un modo que me da náusea; ya no es la mariposa que bate sus alas en China la protagonista, el nuevo postulado que lo ejemplifica es: Un asesino a sueldo que acciona su arma en Tamaulipas causa la pérdida de una pierna a una joven en el D.F.
La teoría del caos a la mexicana.

Algo más absurdo que eso se antoja difícil de superar. Aunque somos campeones naturales en el deporte de hacer el ridículo, quizás sea cosa de actitud; ya bien dicen que entre mas se esfuerza uno por no parecer se termina siendo.

A veces tengo la impresión de eterna precariedad de esa fotografía de la realidad mexicana, como si de alguna forma todo lo que en la actualidad se hace no es más que para remendar un viejo traje que ya ni luce ni cubre; el ejército ya no ostenta sus poderosos hummers artillados, ahora son pick ups Ram de color verde olivo opaco con un poste para montar la calibre 55 los que los sustituyen. Penoso. Supongo que los hummers ya no quedan igual luego de tanto balazo (hasta los maestros hojalateros tienen un límite en sus habilidades) y por eso recurren a esas flacas camionetas que no son pieza ante las Lincoln blindadas de los malos de malolandia. Pero a falta de dinero, remedios.

El tren ya casi arriba a la estación y mi periódico aún tiene noticias “jocosas” que ofrecer pero no sé si esa punzada en el estómago me permita gustar de estas sutiles gracejadas del fenómeno acción-reacción.

Hawking tiene razón pero eso no implica que sea del todo agradable.

Iphone 4… por dentro

Posted in Pardeadas by Morfo on June 24th, 2010

Cuanto ocio por ir a japón, comprar un Iphone antes que nadie para luego destriparlo.


Fuente: Ifixit

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Post Pambolero: A nadie le gustan los aguafiestas

Posted in Pardeadas by Morfo on June 22nd, 2010
Pambol

Pambol

Seamos honestos, a nadie nos gustan los aguafiestas y carecemos de ser magnánimos en el triunfo mientras que a derrota no es más que el pretexto para lindar responsabilidades muy alejadas de nosotros.

No soy una persona de aficiones deportivas, al menos no en los deportes que mueven a las mayorías. El beisbol en México no es tan popular como el fútbol pero mi afición a este juego no sobrepasa la anécdota o a veces me basta con informarme de un marcador sin necesidad de seguir un partido de cerca.

La cosa que despierta mi interés (y a veces mi inevitable burla) es el cambio de facetas del hincha mexicano el cual se despoja en halagos cuando su escuadra aplasta al contrario pero, en caso de perder, busca linchar en leña verde a los responsables del fracaso.

Supongo que esto también es parte del juego que desempeña la afición: el presionar mediante el chantaje emocional y la doble-cara.

Luego de ciertos comentarios vertidos en Twitter sobre la acitud del hincha mexicano ante la derrota recibí algunos cometarios a favor (de mi criterio) y otros totalmente en contra. Lo cierto es que no hay verdades absolutas. Yo no creo tener la razón pues estoy en un lado del espejo el cual es inexplorado por el aficionado al fútbol, también es a la inversa.
La cosa, a veces, es nomás de aguantar vara en el triunfo y en la derrota.

Del fut y cosas pardas

Posted in Pardeadas by Morfo on June 21st, 2010

En días pasados tuvo lugar una serie de críticas originadas por mi acérrimo repudio al futbol nacional e internacional. El lugar fue Twitter y los comentarios que me llegaron iban de lo venenoso a los amenazante. En ambos casos comprensible debido al nivel de dependencia que muchos aficionados al juego llegan a manifestar, confundiendo muchas de las veces esa afición con “nacionalismo” e, incluso, “patriotismo”.
Es evidente que se trata de un espectáculo diseñado para obtener ganancias millonarias que sólo las televisoras y la FIFA obtienen mediante contratos multimillonarios de publicidad.
Lejos de ese aspecto económico, el cual no se sustenta sino es con un público eufórico y ávido de un sentido de pertenencia a la masa; es curiosa que la necesidad de esperanza sea fundamentada en un juego que poco o nada tiene que ver con la sociedad a la que dice estar destinado entretener.

El debate siempre ha estado ahí pero cuando tratamos a los íconos deportivos del mexicano con la ligereza que merecen, la ofensa manifiesta puede ser tal que sólo se equipara con una blasfemia a la guadalupana o a la santa madre de cada uno de estos abnegados mexicanos.

Antes con el hambre bastaba

Posted in Pardeadas by Morfo on February 14th, 2010

Cómo cambian las cosas, cómo cambia uno” pensó Humberto cuando arrastraba hacia el interior del vagón del metro el pesado costal que contenía una semana de miseria por trabajar en la esperanza en forma de cartón. Salvando con un esfuerzo extra el desnivel del andén y los pies de los viajantes que miraban a la nada a la vez que la alarma sonora daba aviso que el tren estaba próximo a cerrar la posibilidad de ahorrar unos minutos, Humberto logro hacerse de un sitio donde no estorbar ni ser el blanco de la mirada de nadie. Regresó a sus cavilaciones justo en el momento en que el bamboleo arrullaba a los más afortunados que se rendían al sopor de un aire viciado de carbón, humores humanos y otros tipos de suciedad. “Antes bastaba con tener hambre para dejar de pensar en otras angustias, el hambre hacía todo más sencillo“. Humberto, al igual que los otros que ansiaban llegar con prisa a sus destinos, sentían esa misma ansiedad disfrazada de cansancio, de coraje, de premura, pero al final todo se resumía en un hambre insaciable que acrecentaba al paso de cada estación, a cada voz de merolico que prometía un fatuo bienestar materializado en pomada de veneno de abeja, en rancias alegrías de amaranto que se desmoronaban a cada suspiro de impaciencia.
Dante estaría orgulloso al ver que la desesperanza se encontraba en cada puerta del convoy de un tren anaranjado; los abandonados a esa promesa de bienestar futuro encontraban su purgatorio particular al verse solos a la mitad de una masa humana que pensaba sólo en sí misma, en sus quehaceres, en su día recorrido, en su cansancio mañanero, en su tedio durante el día, en su insistencia en desgastar el reloj de tanto mirarle. Humberto seguía mascullando: “Antes nada más era cosa de tener hambre para olvidar todo lo demás“. Miraba el bulto causante del dolor de su brazo derecho; un costal lleno de cartón con el cual fabricaba figuras alusivas a festividades de lo más diversas: quince años, bautizos, cumpleaños, festejos ajenos que encontraban en los cartones de Humberto un detalle visible al receptor. La materialización de los buenos deseos que había que cuidar de la humedad y del negligente doblez accidental. Humberto vió, nada más con ingresar al túnel, que la estación de su descenso esperaba su arribo casi rayando las seis de la tarde. Al abrirse las puerta arrastró nuevamente su bulto antes sorteando la furia desesperada de aquellos que habían dejado la esperanza allá arriba, en los torniquetes.
Entonces siguió otra faceta de su rutina. Con su bulto a cuestas se encamino donde las citas de las almas perdidas en el subsuelo quedan fijadas, debajo del reloj que indica, además de la hora, el eje de equilibrio de las ansias de los que piensan en pares. Dejo su carga, esperó que dieran las seis con diez de la tarde y vio, enseguida, la figura femenina sobre unos zapatos negros que soportaban la pesadez de un día de labores en una tienda de hilos y costuras. Humberto miró hacía el otro andén, ignorando el enorme abismo cargado de electricidad y basura, como el ansia caminaba para posarse, finalmente, debajo del otro reloj, aquel que daba la hora en un mundo que iba en otra dirección.
Pasando cinco minutos Humberto comenzó a levantar su bulto nuevamente a sabiendas que el guión continuaba.
Echo un último vistazo justo en el momento en que su ansia, el objeto de sus desvíos, terminaba siendo acompañada por alguien que desperdició cinco minutos de vida por los que Humberto hubiese dado tanto.
A la estación llegaron ambos trenes sincronizados por la envidia de Humberto. Este acerco sus cansados pies al borde de la línea amarilla que advierte sobre la impudencia de acercarse a un objeto tan veloz. Antes de abordar aspiro con profundidad y siguió pensando: “Antes bastaba con tener hambre para olvidar lo demás“.

De rojo a verde.

Posted in Pardeadas by Morfo on January 26th, 2010

Un semáforo en rojo.
Dos que se miran, dos que para mi no tienen nombre ni historia comparten un mundo privado al escrutinio ajeno.
Transmitiendo un mensaje que uno de ellos emite a través de ese aire enrarecido hasta llegar a los ojos que entienden de inmediato el significado de esa mirada.

La luz roja se extingue, cambia a verde y son ellos los únicos que avanzan; los otros sólo caminamos.

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Pandamix :D

Posted in Pardeadas by Morfo on November 9th, 2009

Ira nomás que chulada de pandamix ->

Gracias a Clitemnistra por el mix tape

Instantes en una bolsa de café

Posted in Pardeadas by Morfo on November 2nd, 2009

De aquella vez conservo una bolsa de café, ahora vacía. Es una especie de animista pero sobre objetos a los que se les adjudica cierta propiedad etérea en la que persiste un momento original.

Luego veo a mi hermano haciéndo preguntas que él no hace, preguntas que denotan hasta inocencia, y yo respondo con esa parsimonia que uno tiene cuando de verdad quiere explicar algo, lo más sencillo del mundo.

Enseguida recuerdo no apagar la luz del cuarto del medio, pues tengo presente que no te gusta la oscuridad, al menos no la oscuridad absoluta que reina en el resto de la casa por las noches.

Veo el abrigo que sigue colgado de la silla que tampoco he logrado mover de su lugar pues, la vez en que fue dejada ahí, estaba feliz; estaba pensando en lo afortundo que soy.

Luego recuerdo que tengo cosas por hacer, cosas que la gente hace, que dan sentido a sus vidas y que debo entonar la misma canción.

De sueños

Posted in Pardeadas by Morfo on November 1st, 2009

Cuando tengo sueños mientras duermo son pocas las veces que aparecen personas, en realidad lo que suceden son situaciones, lugares y elementos.
Cuando son malos sueños sucede lo mismo, pero siempre hay una constante: una casa vacía donde adentro de ella ocurrió algo o algo ocurrirá.
Esta vez fue en una casa a oscuras, con cosas arrumbadas en su interior, una cama vacía, polvosa, un cuarto contigüo a oscuras de donde surge un grito desgarrador.

Al depertar no pude dejar de pensar en el exceso de pizza que yacía dentro de mi.

Mi mirada

Posted in Pardeadas by Morfo on October 10th, 2009

Me veo y resalto yo mismo mis ojeras, por encima de ellas, la mirada cansada, expectante a la vez que dispersa, desinteresada, hambrienta. Por momentos ilusionada, a veces esperanzada, pero la mayor parte del tiempo ingenua, absurdamente cautiva por sueños que mueren cada ocaso.