La tumba del pardo

Post Pambolero: A nadie le gustan los aguafiestas

Posted in Pardeadas by Morfo on June 22nd, 2010
Pambol

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Seamos honestos, a nadie nos gustan los aguafiestas y carecemos de ser magnánimos en el triunfo mientras que a derrota no es más que el pretexto para lindar responsabilidades muy alejadas de nosotros.

No soy una persona de aficiones deportivas, al menos no en los deportes que mueven a las mayorías. El beisbol en México no es tan popular como el fútbol pero mi afición a este juego no sobrepasa la anécdota o a veces me basta con informarme de un marcador sin necesidad de seguir un partido de cerca.

La cosa que despierta mi interés (y a veces mi inevitable burla) es el cambio de facetas del hincha mexicano el cual se despoja en halagos cuando su escuadra aplasta al contrario pero, en caso de perder, busca linchar en leña verde a los responsables del fracaso.

Supongo que esto también es parte del juego que desempeña la afición: el presionar mediante el chantaje emocional y la doble-cara.

Luego de ciertos comentarios vertidos en Twitter sobre la acitud del hincha mexicano ante la derrota recibí algunos cometarios a favor (de mi criterio) y otros totalmente en contra. Lo cierto es que no hay verdades absolutas. Yo no creo tener la razón pues estoy en un lado del espejo el cual es inexplorado por el aficionado al fútbol, también es a la inversa.
La cosa, a veces, es nomás de aguantar vara en el triunfo y en la derrota.

Del fut y cosas pardas

Posted in Pardeadas by Morfo on June 21st, 2010

En días pasados tuvo lugar una serie de críticas originadas por mi acérrimo repudio al futbol nacional e internacional. El lugar fue Twitter y los comentarios que me llegaron iban de lo venenoso a los amenazante. En ambos casos comprensible debido al nivel de dependencia que muchos aficionados al juego llegan a manifestar, confundiendo muchas de las veces esa afición con “nacionalismo” e, incluso, “patriotismo”.
Es evidente que se trata de un espectáculo diseñado para obtener ganancias millonarias que sólo las televisoras y la FIFA obtienen mediante contratos multimillonarios de publicidad.
Lejos de ese aspecto económico, el cual no se sustenta sino es con un público eufórico y ávido de un sentido de pertenencia a la masa; es curiosa que la necesidad de esperanza sea fundamentada en un juego que poco o nada tiene que ver con la sociedad a la que dice estar destinado entretener.

El debate siempre ha estado ahí pero cuando tratamos a los íconos deportivos del mexicano con la ligereza que merecen, la ofensa manifiesta puede ser tal que sólo se equipara con una blasfemia a la guadalupana o a la santa madre de cada uno de estos abnegados mexicanos.